Ir más despacio para llegar antes

Ir más despacio, trabajar menos, tomarse más tiempo para hacer las cosas, no avanzar siempre… parecen ser parte de una lista de herejías.

¿Cómo alguien pude estar pensando en estas consignas en una ciudad moderna?


“Todo el mundo quiere ir más rápido, pero cada vez se demoran más” dice Carlos Felipe Pardo, colombiano, Senior Manager - Pilots at NUMO -New Urban Mobility Alliance en Whashington, fundador, en su Bogotá natal de despacio.org basada en la filosofía slow.

Despacio.org se propone “encontrar maneras para poder vivir la ciudad a una velocidad adecuada y así avanzar hacia un espacio urbano humano y ayudar a mitigar el cambio climático.

Tradicionalmente se asocia la ciudad a una vida veloz, a tener prisa siempre, a llegar antes.


¿Qué está pasando en las ciudades que se habla todo el tiempo de la crisis de los sistemas de transporte, su colapso en algunos casos y las dificultades financieras endémicas que padecen?

Siendo psicólogo, Carlos no tuvo problemas en leerse varios libros de ingeniería y responder desde un ángulo más técnico a la pregunta sobre la velocidad

CP: “Hay muchos supuestos en la planificación del transporte que dicen que el indicador principal de desempeño y de eficiencia de un sistema es su velocidad promedio.

Si bien esto no está mal, hay matices: asumen que las solución para lograrlo es incrementar la velocidad de todos y para ello es necesario construir más infraestructura, sin darse cuenta de las consecuencias negativas que ha tenido esto: básicamente la velocidad mata gente.”


Esta verdadera epidemia, es de carácter global, con estadísticas más o menos drásticas, es un fenómeno que atraviesan ciudades de todo el mundo.


Paradójicamente, siguiendo esta política de -cuanto más rápido mejor-, los resultados son que vamos más despacio para peor. Completa Carlos “es un mundo muy raro este”, no con pesimismo, pero sí con una dosis de incertidumbre.


En efecto, este es un fenómeno estudiado como el efecto acordeón: cuando todos quieren ir más rápido en una vía de circulación, el constante avance rápido y frenado de cada vehículo produce una disminución de la velocidad del conjunto.

Ir más despacio es llegar antes y algo fundamental, es llegar vivos.


Probemos ahora agregarle una capa de complejidad al tema de la velocidad y el transporte urbano analizando las nuevas plataformas digitales como Uber, Rapi, Globo, incluso las que planean operar con vehículos autónomos, sean para transporte de personas, mercadería o drones para delivery.

¿Qué hacer frente a esto?

CP: "Si uno quiere mejorar la movilidad y adoptar los mejor de estos sistemas, tiene que primero tener una mente abierta, pero también empezar a entender que va a tener una trabajo muy dispendioso pero brutalmente necesario de redefinir las calles, los vehículos y las condiciones de entrada al mercado. Y los precios!, con solo decirlo uno ya puede desmayarse de la angustia, pero redefinir las calles y los vehículos es el primero paso.

Necesitamos decir, esto ya no es un carro, esto es otra cosa. Esto ya no es una patineta, es otra cosa, ponerles categorías más amplias.”


Es muy difícil entender porqué se venden autos que pueden duplicar la velocidad máxima permitida en una autopista o cuadriplicar la máxima urbana. Salvo Alemania, que tiene ciertos tramos de algunas autopistas sin límites de velocidad, en el resto del mundo la máxima permitida no supera los 130km/h. ¿Para qué sirve ir de 0 a 100km/h?

¿Qué pasará con ciudades saturadas de vehículos autónomos a la espera de ser usados por sus dueños? Los sistemas de geofencing pueden ser una solución para regular la circulación, así como hace muchos años se impuso el parking medido y se superaron las primeras resistencias, es muy probable que en el futuro, subirse al transporte público sea gratuito y ocupar una calle con un vehículo privado tenga un coste adicional.

Esto ya está sucediendo de la mano de la tecnología, con peajes virtuales que cobran de manera flexible según los niveles de tráfico a quienes circulan por determinadas zonas.


Ir más despacio es mejor, y se llega antes.

Hay decisiones fuertes que necesitan ser tomadas por los gobiernos para recuperar el espacio para los ciudadanos.